lunes, 15 de abril de 2013

La fierecilla domada




Cuando una llevaba mucho tiempo, pero MUCHO sin disponer de la voluntad suficiente como para aguantar a alguien más de dos semanas al lado, cuando al fin encuentra la paciencia suficiente se encuentra con que la gente hace despliegue de todo tipo de comentarios, a cada cual más impertinente al respecto.

La expresión de "Al fin han domado a la fiera" no se les despega de la cara, como si una fuese una rebelde que de pronto se ha convertido en el ángel del hogar por obra y gracia del hada madrina, varita en mano (y si yo fuese Jack Zipes, ese señor que decía que las varitas de Harry Potter eran símbolos fálicos que demostraban el poder patriarcal, tendría más que sacar de este tema. Pero no soy Jack Zipes.)
Sea como fuere, por varias conversaciones que he ido teniendo con gente desde que tomé esa nefasta decisión que es el ligarse a alguien por relaciones de Vasallaje maligno, me ha dado la impresión de que la gente tiene una visión distorsionada, o bien de mí, o bien del mundo.
O puede que sea yo quien no funciona del todo bien con estos temas.
Pero he llegado a escuchar cosas como:

"Claro, como ahora eres feliz..."

No. Era feliz antes, soy feliz ahora, pero independientemente de lo que haga con mi vida privada. Que yo sepa, mi sueño es publicar una novela, no esto. No digo que no me guste, pero no es como si ahora viviese en el feliz país de la piruleta y todo me parezca maravilloso y las palomas canten canciones Disney...

"Ahora ya no nos dedicas tanto tiempo"

Si alguien me pide quedar con antelación, quedo. Si me llamas un par de horas antes en plan "¿Quedamos?" y resulta que ya tengo pendiente otra cosa. Pero esto me pasaba antes si había quedado con más personas, amigos. No hay diferencia alguna. Punto (y sé que esto va a traer cola).    

"¡Ya era hora, te ibas a quedar para vestir santos!"

Que te den. Sinceramente, que te den xD

No era algo a complementar. No soy un trozo de carne que fuese a pasarse. Nadie me ha domado, no soy una persona distinta. No, no voy a cambiar, ni voy a ignorar a la gente más que cuando la gente me hace esos comentarios estúpidos y, oh, os aseguro que no será por tener pareja o no, sino por el comentario en sí y las pocas ganas que me dan de ver a alguien que cree que soy un animal al que le han enseñado al fin su lugar o una posesión de la que podía disponer cuando le saliese del alma y ahora le viene mal que yo tenga planes propios.

"Ah, claro, no escribes en el blog por esto."

Sí, es por eso. Definitivamente no es porque tenga clases desde las 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde y no tenga tiempo para nada, sólo ganas de dejarme morir, o porque me haya cambiado 3 veces de piso desde que empezó el curso y ahora viva en Mordor, o que resulte que me he reencontrado con muchos amigos este año y reconciliado con otros tantos. No, definitivamente es porque estoy viéndome con un chico. Es eso, sí.

Ahora si me disculpáis, voy a buscar vestidos de novia por catálogo, empurpurinar corazones de cartulina y mezclar en internet nuestras fotos para ver cómo serían nuestros hijos.

(Obviamente no)