sábado, 28 de abril de 2012

Ambiciones

No lo soléis ver (o yo no suelo dejar que lo veáis muy a menudo, más bien).
Es la razón por la que mi madre me suele llamar pedante, también, aparte de que tengo un nivel de bordería innata, mala educación (que no es culpa de ella, sino que simplemente conozco las normas y a veces las ignoro) y escepticismo por las reglas establecidas.
Yo cuando era pequeña (y a veces pienso que lo seguí diciendo no tan pequeña, ya en bachiller, a medio caballo entre la broma y un optimismo exacerbado) que iba a ser escritora famosa.
A mi madre nunca le ha gustado porque eso de "famoso" le recuerda al Aquí hay tomate y ese tipo de "famosetes" nacionales con una buena dosis de caspa e incultura como para permitirse todas las tardes regalarla a sus espectadores. Tampoco le gustaba que pusiese demasiado entusiasmo en algo tan improbable como eso.

Lo dejé de decir, por suerte, y con el tiempo, lo dejé de creer (me costó más eso. Puede parecer ridículo, pero es como negarse a dejar de esperar la carta de Hogwarts, pensando cada año que igual se les perdió la lechuza. Sabes que no es real, pero aún así... no pensar en ello cada cumpleaños es como cerrar definitivamente la puerta).
También lo dejé de decir porque me di cuenta de que NO quería ser escritora famosa. Quería que lo que se conociese fuera a mis personajes, no a mí. Yo no tengo ninguna necesidad de ser reconocida por nadie. Al menos, ahora ya no. Quiero que la gente los quiera tanto como los puedo querer yo a ellos, que por un momento, a ojos de todos, estén tan vivos como para mí. Que realmente quieran saber de ellos. No será la primera vez que me lo hayáis escuchado.

A día de hoy, no puedo decir que no divague de vez en cuando y no me imagine lo que tiene que ser que alguien vaya a recoger un libro firmado o te pregunte por tal o cual personaje. Todo tipo de preguntas. Cómo hubiese seguido la historia se un personaje no hubiese hecho aquello o el otro no hubiese dicho esto.

Hay gente que se imagina con dinero, con un trabajo sofisticado, un marido guapo, niños, viviendo en países lejanos...

Yo me imagino un futuro ideal en un piso tirando a pequeño, un portátil en un escritorio y un gato (también té), contestando cartas en donde me preguntan qué hubiese pasado si Mag no hubiese decidido apartar a Louis de Fenrir. A mano, a ser posible. Las cartas tienen tanto encanto...

Pero que eso pase, y en España, es cada vez más difícil.

No me malinterpretéis. No estoy diciendo que yo tenga el talento o la soltura, la inteligencia o el buen hacer para llegar a ese punto.
No suelo estar satisfecha con lo que hago. Y aún así, simplemente no puedo dejar de hacerlo. Es inevitable que las ideas me obsesionen, que ordene las carpetas de dibujos, de música y de documentos en base a las historias que se me van ocurriendo. No hay narices a encontrar una canción en mi mp4 si no sabes a qué historia va asociada.

No, no creo que yo de la talla para esa ambición que tengo en mente, pero honestamente, alguna gente de la que últimamente le ha llovido el éxito en el mundillo (Charlaine Harris, te odio) no lo merecía. Hubo suerte y un par de claves fundamentales prototípicas de la literatura juvenil (esas que quiero saltarme siempre y espero lograrlo con mayor o menor éxito. A veces, incluso me burlo de ellas).

Luego recuerdo que en mi clase, intermitentemente, ha pasado gente que decía lo mismo que querían ser escritores, y como uno a uno se iban rindiendo. Quizás la escritura es más bien una carrera de fondo. Continua, extenuante, la mayoría de veces, sin recompensa.
Desesperante, porque nunca estás seguro de tu trabajo.
Y sin embargo cuando pasas un mes sin escribir en tu casa, deprimida por el mismo hecho de no estar escribiendo en sí, y luego vuelves a Londres para pasar una semana maratonal de escribir a prácticamente todas horas (tengo un trabajo el lunes... bien) y ser feliz como una perdiz...
Eso te hace darte cuenta de que no te vas a rendir cuando TÚ quieras, sino cuando a la escritura la de la gana. Cuando dejen de ocurrírsete personajes o estos dejen de bullir con vida propia en tu mente. Cuando las cosas que te pasen a ti te parezcan más importantes que las que le pasan a ellos.
Es una continua explosión de acontecimientos y emociones de personajes que acaban contagiándome hasta el nivel de obsesionarme. Una vez, me parece que a Rosa Montero de nuevo, leí que escribir era lo más parecido a estar enamorado que había conocido.

Es verdad.
No puedes saber si eso acabará bien o mal. Sólo sabes que no puedes reprimirlo ni negarlo. Que está ahí, y que te asusta, te embriaga, te duele y, a partes iguales, es una de las cosas más intensas que jamás hayas padecido.  
Así que habrá que aprovechar mientras dure. Si la escritura me dura toda la vida, mejor que mejor.
Los sacrificios son grandes y aún así, es la única vida que me puedo imaginar.




PD: Sé que ha sido una mierda de pausa esta que ha tenido el blog. Es que escribir me motiva... me motiva a niveles que harían creer a mi madre que tomo droga, pero no. Vine así de fábrica.

6 comentarios:

Anteo dijo...

Aún a riesgo que digas por enésima vez lo del jamón o similares, tienes el talento y la inteligencia necesarias,a mi juicio, para llegar donde a lo más alto, allá donde tus personajes crucen fronteras. Estoy totalmente de acuerdo en que es una carrera de fondo, solo hay que seguir, más rápido o menos, pero hay que continuar para llegar a la meta. He dicho.

Misery dijo...

¡¡¡JAMÓN!!!

Carlos Javier Eguren Hernández dijo...

¿Quieres que tus personajes sean conocidos? Escribe y publica. ¿Miedos? No creo que te ayuden en esto. Es así de simple.

Existen revistas digitales donde empezar. Yo que tú perdería ese miedo ilógico, como todos los miedos.

Y sólo diré que querer que tus personajes sean conocidos, pero no los des a conocer, es como querer ganar la lotería, y no comprarse un maldito número.

Mucha suerte que sé que tú puedes si al menos lo intentas.

Misery dijo...

Sé que es así, pero... voy posponiendo ese día de enviar algo poco a poco. Aunque cada vez noto que se me acerca más por la espalda y ya siento su respiración en el cogote -.-

Misery dijo...

A todo esto, parece que nos veremos en el género vampiresco ambos. A ver si le damos un poco de vidilla a lo que hay actualmente en el mercado.
En cuanto a las revistas digitales... lo he pensado. De hecho, publiqué un relato en un fanzine, pero tras unos maravillosos comentarios de "Yo en los fanzines solo veo los dibujos y los comics, nunca leo los relatos", me mosqueé un poco... aunque comprendo que debería haber buscado algo específico. De todos modos, no sé si sería lo mío el relato corto.

Me tengo que dejar de excusas para esconderme y hacer algo de una vez, lo sé. Estoy esperando a que me crezca el valor, que lo acabo de mudar.

Cristina S. Baixauli dijo...

Amén, cariño :). Pégate esta entrada en la pared para que la veas cuando levantes la cabeza del portátil. Un beso!