sábado, 1 de diciembre de 2012

Ir de compras y sus consecuencias en la salud mental

(Me siento horriblemente sucia hablando de este tema. Que conste en acta. Pero debido a comentarios de una amiga ayer (y ella es la cosa más mona y maja del universo. Me parece cruel que tenga que preocuparse por estas mierdas) me estaba planteando escribir algo sobre esto vinculado un poco a los complejos que tenemos todos con este tipo de asuntos...Es un tema triste, pero tomado con humor se ve que no es más grave de lo que nosotros mismos queramos hacerlo)  

No sé a que le debemos las mujeres el tópico de que nos gusta ir de compras. Aunque si nos ponemos técnicos, a TODOS nos gusta ir de compras (ah, el materialismo...) dependiendo de qué cosas se compren.
¿Libros? Sí, por favor ¿Trastos inútiles y llamativos de las tiendas de segunda mano británicas? Son amor.
Pero ropa... o te pilla muy inspirada o es una tortura horrible y premeditada hecha por las marcas de ropa.
En esas tiendas que ahora parecen el mercadillo de tu pueblo, los novios amazacotados esperando aburridos a los lados, las pijas con cara de asco, setecientas chonis dando vueltas, empujones, ropas mal cosidas que ha debido de diseñar un ciego o Agatha Ruíz de la Prada. Esos zapatos Lady Gaga y esas pieles falsas de leopardo que nos hacen pensar que, en efecto, la civilización está en decadencia. Como si no se notase en otras cosas, ya, pero en eso, más.

Y últimamente he tomado la manía de únicamente comprar ropa cuando viene mi madre, porque cuando voy sola me siento carente de apoyo moral en ese proceso horrendo. Ir a comprar ropa con tu madre es como cuando eras pequeña y te decía "¿Esto?" Y tú, que sólo querías terminar pronto para pasar por la juguetería e insistirle  en que te comprase el Furby, le dices "Sí, ese". Y a tomar por culo.
¿Que de pequeña parecía que me habían vestido con ropa de la caja de beneficencia de una iglesia, un Geyperman o el novio homosexual de Barbie? Sí, pero eso no importaba. Me ahorró malgastar tiempo en preocuparme en la coquetería innecesaria que debemos de tener las futuras buenas esposas y quizás, en otras circunstancias, también hubiese ahorrado años de ambigüedad en mi identidad sexual. No obstante volvamos a mi caso.

Esto es un poco así. Que sí, a veces ves ropa bonita de esta con la que yo siento más ganas de dibujarsela a un personaje que de ponérmela. De esa que toda la publicidad del universo ha estado destinada a hacernos creer que es por lo que la gente nos va a mirar y decir "Oh, esa ropa refleja fielmente la complejidad de su persona. Yo en ella a través de esos pantalones vaqueros y esa camisa despreocupada veo un alma bohemia y sensible que a la vez lucha contra las normas establecidas". Pues sorpresa: No. Te habrás gastado un dineral en una camiseta y unos pantalones, y ya. Cuya función principal es taparte del frío polar que se ha estado levantando en Granada.

Tampoco me voy a poner en exceso cínica porque todos tenemos en el armario ropa que nos gusta mucho (yo hasta diseño ropa de vez en cuando para mis personajes y tengo una pamela enorme y negra que me hace parecer la niña de Beetlejuice), y que guardamos reverencialmente en el armario para ocasiones especiales que nunca llegan mientras el resto de días subimos a la facultad como unos indigentes.

Y en fin, como iba comentando (¿Tiene esto siquiera una línea que esté siguiendo o es sólo quejándome?) lo peor es cuando encuentras algo que realmente te gusta: Por lo general, suelen ser vaqueros. Ahí empieza el bullying comercial. Esa prenda en concreto, que en principio te ha costado encontrar, que no tiene ni lentejuelas, ni brillantes, ni tachuelas de mentirijilla de esas mariconadas que no pinchan, ni calaveras rosas, ni estampados de felinos... son perfectos en su sencillez de vaqueros negros.
Los llevas al probador, esperas una cola como de mil niñas con novio (que estoy empezando a pensar que los novios son para eso y lo del amor eterno y el sexo es una mera excusa para no llevar una misma las bolsas) y entonces una mujer a la que podría llevarse una corriente de viento malintencionada, con una capa de maquillaje que te recuerda a las arenas movedizas de las pelis de aventuras de tu infancia (en las que un pobre incauto podía ahogarse sin tocar el fondo) y los labios de un color rojo "pimiento morrón" te pregunta cuantas prendas llevas. Dices que una. te mira así como con asco, pero sin el como. Y ya si ve que la prenda cuesta menos de 30€, suerte tienes si no te echa con una escoba de la tienda.
Esquivas gente, procurando no mirar los culos furtivos que asoman de las cortinas ni las caras pidiendo una muerte indolora de los susodichos novios. Te metes en el probador con esa luz como de morgue que tienen y en ese espejo te ves hasta la última imperfección que alguna vez hayas podido tener en la cara, porque una es blanca de piel y ese aire a cadáver favorece poco ante un espejo de cuerpo entero. En ropa interior, efectivamente, pareces el sujeto de una próxima autopsia. Procedes a probarte la prenda agradeciendo en silencio que no haya nadie por allí para verte con esa facha (ni a ti ni a tus bragas de gatos que se materializaron en el cajón de la ropa interior un día y que sospechas proceden de algún almacén chino destinado a reducir la natalidad del país de una manera muy sutil).
Y la prenda no entra. Bien porque no le sale de las costuras entrar por tus piernas de la talla No-es-una-36 o porque en un alarde de optimismo (Y de que de ese pantalón no había tallas superiores), pensando que has perdido un par de kilos subiendo la cuesta del infierno de Cartuja, igual puedes caber en esas dos tiras de tela pegadas y así no tienes que tirarte otras dos horas buscando con el frío otro pantalón no-hortera en ese purgatorio. Pues no. Tiras hacia arriba, y cuando te das cuenta de que empiezas a parecerte peligrosamente al proceso de creación de una morcilla de burgos y que estás perdiendo el riego sanguíneo en los pies, tiras hacia abajo con un éxito parecido. Resuellas, forcejeas, das tirones con la precaución necesaria (pero no demasiada) para que no se rompa la ropa. Cualquiera que no te haya visto entrar sola pensaría cualquier barbaridad, aunque tú te decantas más por el hecho de que, ante el espejo, parece que los vaqueros quieran comerte viva y tú luches encarnizadamente para salir de entre sus fauces.
A veces consigues que suba hasta las caderas y ahí, cuando procedes a cerrar la cremallera, la prenda te dice "no, perra, no", y se niega en redondo a rodearte a no ser que te cortes un pedazo del hueso de la cadera con una sierra mecánica.
Así que derrotada, humillada, coges tu pantalón, maldiciendo los estereotipos estéticos y sintiéndote la única persona que no vive de apio de la tienda. Un vistazo a tu alrededor te confirma que podría ser así. La dependienta insecto palo te atiende con una sonrisa más falsa que los billetes de 7 euros.
-¿Te lo vas a quedar?
Y claro, tú, tras haber enfrentado tu Waterloo personal y haber sido vencida por una prenda de producción barata, piensas entre decirle la verdad, contarle que aún no has conseguido sobrevivir sin tus órganos internos y por eso no puedes meterte ahí o mentirle como una descosida.
-Es que no me gusta el color.
La dependienta te mira. Vas vestida de negro de pies a cabeza. Asiente. Lo sabe. Tú lo sabes. La chica de más allá que se está probando un plumón fucsia y te mira lo sabe. Toda la tienda lo sabe. Bueno, quizás el chico al que su novia le ha hecho traerle todas las camisetas de la tienda una a una no, por eso de que estaba entretenido pidiendo a un ser superior la muerte.
Así que dejas el pantalón allí, sales con la cabeza alta, te vas a la librería Flash de cómics de la cale San Antón y te compras hasta las baldas de la estantería. A tomar viento. Ya te comprará tu madre la ropa cuando venga, en una madurísima declaración de intenciones tuya. Porque no piensas hacer dieta, ese sistema de vida infrahumano que no deseas a nadie. Y ejercicio...a veces es divertido, pero seamos sinceros, practicarlo varias horas al día si no te gusta realmente es un despropósito. Y si no tienes problemas de salud, menos. Así que cojo un paquete de galletas de dinosaurio, un cómic de Hellboy y me tumbo en la cama.
Hay muchas cosas con las que no sabría vivir: Escribir novelas rosas, vivir con mi padre, trabajar en una revista de cotilleos, vivir sin azúcar...

Sin embargo no caber nunca en una talla 36 no es una de ellas, por mucho que a veces sientas un pinchazo de frustración en las tiendas por no poder encontrar nada que no sea eso. Hay cosas, se crea o no por ciertas edades (no sé si hay adolescentes en este blog... aparte de mi edad mental, claro), que estamos hartos de ver en la tele y en los medios y que no importan una auténtica mierda para nada. Y aunque escuchar a amigas tuyas decir que "ojalá fuesen como Hilary Duff" (que vaya ejemplo...) te hace querer meterles la cabeza en una picadora de carne, sabes que tú, siendo Hilary Duff itself (... cualquier cosa menos eso. Me produce diabetes mirarla de reojo) no serías ni la mitad de feliz de lo que eres ahora comiendo tostadas de nocilla y leyendo un libro de Clive Barker.
Ya llegará el día que sepas coser ropa, no dependas de las tiendas y puedas ir a clases vestida de Jedi.
   

PD: No critico a la gente que es delgada, para los tiquis, que conste. Mi madre si quisiera podría comprarse la ropa en "Zara infantil" y nunca en la vida se ha privado de comer nada. El metabolismo actúa como le da la gana. Dejémosle (sin pasarnos. Vivir de Panteras rosas tampoco es algo muy conveniente).
Y que sí, que es para sentirse mejor una misma y blablablabla... pero el hecho de que las modas hayan cambiado tanto a lo largo de los siglos no habla nada bien de ellas más que están hechas para ser un grano en el culo dependiendo de cómo se haya adaptado la vida del ser humano.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Changeling: Las hadas (I)


(Música épica ftw)

Sí, porque Changeling se compone de dualidades en toda su extensión (teniendo en cuenta que el nombre del segundo capítulo es "Los dos hoteles" en un homenaje especial a mi propia infancia...), y principalmente se nota en dos ámbitos: Las hadas y los niños.

Debería empezar a hablar de los niños, pero en vista de que ando enfangada con las razas (quizás sea más políticamente correcto usar "etnias"... pero no, un goblin y un leprechaun, no sé yo...) que hay en Changeling, casi que mejor hago referencia en primer lugar a las hadas.
Debo de reconocer que es MUY divertido escribir de ellas. Y aunque "escribirlas" en sí me está frustrando a niveles que no puedo expresar usando meras palabras, inventarlas es un deleite. Para empezar, porque informándome un poco sobre la mitología celta he destapado un filón increíble que estoy respetando más bien poco a la hora de dar forma a esa sociedad feérica. Pero qué cojones, no quería hacer un fiel retrato céltico, ya lo dije, y además, me sentiría poco original.
Así que cojo tal nombre, me fijo vagamente en la descripción, y el resto es manipular, dar pinceladas de color, quizás esto no pegue, esto otro sí, esto sería genial si pudiese ser así y... ¿quién ha dicho que no pueda?

Así que finalmente me he visto envuelta en una de mis actividades preferidas: crear mitos y sociedades inventadas que luego repercutan en los personajes y su manera de ver un mundo, que no es el nuestro, sino trocado en algo distinto (ni peor, ni mejor, distinto. No busco utopías ni tampoco un escenario apocalíptico. De eso último tiene algo Old Glory y sus cosas raras de Western/post-apocalíptico. Los que sólo habéis leído de Old Glory y no me habéis escuchado hablar del argumento con libertad os estaréis preguntando de qué narices hablo).

El caso: Mis hadas son adorables ellas. Parecen los hijos bastardos de Leónidas con Campanilla, pero sí. Quizás muy fundamentado en la cultura que me he sacado de la manga y los estrechos lazos que tienen con el que debería ser su deber, sus antepasados, una cultura ancestral muy arraigada y su desconfianza hacia todo lo que sea humano. También, como siempre, juega un papel el poder, aunque en seguida parece ser que, más que el poder en sí, ansían aquello que significaría para ellos el tener la corona. Hay sólo unos pocos de los siete hermanos que quieren ser realmente reyes, sin embargo eso no implica que se vean arrastrados el resto por unos motivos u otros, en esa batalla.
Cada una ha demostrado, cuando en principio eran sólo ideas vagas, ir tirando para su terreno, diferenciándose del resto de hermanos y moviéndose siguiendo sus propias directrices (cosa en la que juro no tener nada que ver). Como resultado tengo a siete criaturas enredadas en la maraña que su herencia les ha tendido, como moscas en una tela de araña.
Y en medio se cruzan los niños, claro. Metidos de cabeza en el embrollo que ya bastante les costaba manejar a las hadas solas.
A esto se le suma la cultura, sus distintas procedencias, sus casas, sus lacayos que hacen básicamente lo que les da la gana (y si bien las hadas y los elfos suelen ser más fieles, los trolls, los goblins, trasgos y leprechauns suelen ser más bien un poco judas cuando les conviene), la reina Zinnia, Laurus que se murió muy sensatamente antes de que la mierda le salpicase, sus antepasados, sus Cuidadores, la magia y las puñeteras Corte Bendita y Corte Maldita (cosas raras mías que he decidido usar...). El jaleo del copón está servido.
       

viernes, 23 de noviembre de 2012

Bueno, muchos dibujos que tenía guardados para anunciar *chan chan CHAAAAAAN* la otra página de dA secreta que tenía para bocetos y que supongo que en breve, en cuanto lo anuncie en mi dA antiguo, para todo: Mordred's Lullaby


Bien, tenemos un Asphodel plantando un girasol de Plants VS Zombies porque mi jiguador se llamó "Asphodel", por eso del nombre de la flor...


Blue siendo asombrosamente mona y maligna... en realidad su forma original tiene 12 ojos, no 8, pero era por hacer la gracia con la canción...


Mancinella, la 5º hermana de Changeling. Es amor. Niñas monas everywhere en mis historias...


Angelique, que no, no va vestida de novia. Es por la canción Ningyo Hime o cosa semejante en japonés (El último ending de Chobits), que es algo así como princesa de las muñecas. Siempre me ha parecido una muñeca rota Angelique, aunque sea de carne y hueso, pero fácilmente resquebrajable por las intenciones de Lance, y bueno... la caída. De ahí el hueco donde se perforó el abdomen al caer del tejado.



Susan teniendo un problemilla con eso de su ojo ausente. Me recuerda, ahora que le he puesto, a Coraline, cuando le obligan a la gente a coserse ojos de botón...


Sophora, la 4º hermana, la más molona por eso de poder usar metal (y encima, katana...)


Asphodel... sí, en rosa ¿Qué pasa? Los hombres de verdad llevan el rosa con orgullo. Mirad los Bolton.



Mancinella de nuevo. Más adoraaaable <3 br="br" nbsp="nbsp">

Incluso sabiendo que tiene una cantidad de veneno en sangre considerable...


En verdad no me gusta este, pero bueno...
Más Sophora...


Signos de mi enfermedad mental: ¡¡¡El Crownless de Disney!!!



Y Fanarts varios de Homestuck







miércoles, 21 de noviembre de 2012

El historiador sexy de la lengua

(Y así me sentiré yo mañana en la ronda de preguntas sobre la yod segunda)


Últimamente madrugo. Duermo por las noches (más o menos bien... cuando puedo y no me engancho a algún libro o alguna otra cosa semejante) y a las 9 estoy en clase. Esto debería quemarme pero, extrañamente, primera hora no es la que más me molesta. Y debería, porque lo que hay a esa hora es HISTORIA DE LA LENGUA *suena un trueno a lo lejos, en plan peli de monstruos de la Hammer* y es como la cosa más horrible y hueso que puedas dar. 
En el fondo exagero, la cosa más horrible es Sintaxis, muy seguida por lingüística.
Pero esto a primera hora es desagradable. Y para más inri, tenemos un profesor enérgico. De esos a los que les gusta la cosa martirizante que dan, que quieren transmitirte esa pasión, cuando tú a las 9 de la mañana por lo único que tienes pasión es por tu edredón y poco más.
No obstante, salvando esas distancias, hace poco (o no tan poco), me di cuenta de qué había pasado.
Había encontrado la Rosa Vidal de este año. Y esta vez es un tío, maravillaos. Un tío llamado Ambrosio Miguel y con el cual he desarrollado un cachondeo inigualable en mi círculo. Está bien esto, salvo cuando una empieza a pasar la línea del "ji ji, ja ja" y se mete en la zona de "doy miedo intermitentemente", como cuando te das cuenta de que le reconoces sin verle la cara (para ser más concretos, pensé que un culo casualmente me sonaba, y voilá, era ese). Sí, la adolescencia quizás me llegó ahora, pero digamos que mi admiración por ese hombre nació de lo intelectual y acabó culminando en una fogosa pasión (Ok, no) cuando trató en clase de explicarnos la yod usando una analogía con el cursillo de cocina que su psicólogo le recomendó para desconectar de la facultad y del correo electrónico.
Y hasta ahí está bien. Admirar profesores es parte de la vida de un estudiante. Todos tenemos figuras que admiramos, que respetamos, a las que miramos ocasionalmente el culo porque tenemos sueño y nos negamos a querer pensar como la "i" muere palatalizando (palabras de él, no mías) a la L en MULIER.
Y luego todo deriva en pensar que cuando va a casa, en realidad le suelen llamar frecuentemente millonarios excéntricos para que encuentre trozos de pergaminos de antiguos textos medievales, atravesando toda clase de antros aterradores y primitivos: laberínticos templos malditos, bastiones de sectas caníbales, los vestigios de la orden esotérica nazi de Tule o incluso, pongamos que una sede del Partido Popular.
Él los recupera, vive romances fugaces con actrices rubias y despampanantes, gana miles de dólares (porque "miles de euros" no suena tan impresionante...), va a su cursillo de cocina a aprender a hacer tarta de limón, se toma un vaso de leche y se duerme. Listo para subir a la mañana siguiente, pararse ante mí, sacar su lista del demonio donde tiene todos nuestros nombres escritos (y el valor de nuestras almas) y preguntarme de improviso que cuales son las prepalatales fricativas sordas.
No se puede molar más. Quizás con un sombrero.
Además, en su página pone claramente lo que es: Investigador doctor.





PD: Todo esto venía a que al salir de clases hoy, me lo crucé y me dio por seguirle un rato (un rato significa que sé donde vive...).
Soy una Stalker en potencia. A final de curso tendré una orden de alejamiento como la de Stan Lee a Sheldon.


PD2: No, en serio, la asignatura es un infierno. Lo único que me hace soportar su existencia es ese hombre y su pasión por ponernos textos del Cid y del libro del Buen Amor. Ajá, textos medievales. Ya entendéis todo el pollo alrededor de su figura. Si bien también puedo conceder que es por el nombre. Ambrosio Miguel. Aunque no lo quieras publicar en tu página, los trolls de secretaría lo han puesto completo en las asignaturas de las licenciaturas ;D

PD3: De esto a escribir 50 sombras de Grey hay un paso. Que libro más malo, señor...

jueves, 8 de noviembre de 2012

Documentarse a veces puede ser divertido

Pero principalmente es un señor coñazo cuando el libro no te habla de lo que buscas, sino de no sé qué monje que le dio por copiar leyendas. Y a ti la vida del monje no te interesa. Lo siento mucho por el hombre, me parece que hizo un aporte de valor incalculable, pero trepidantes, lo que se dice trepidantes, sus asuntos no lo son.

Sin embargo, diré que me lo estoy pasando particularmente bien buscando información para changeling, en el folklore celta (que por cierto, NO sabéis la cantidad de cosas que hay en Harry Potter que son de la mitología céltica...). Hay muchas cosas que no querré adaptar y otras que me las inventaré por completo, y aún así, también hay otras muchas que pueden plantar semillas de la futura idea que acabaré escribiendo.
Y en verdad es complicado, porque ¿Qué es un hada?

Sabemos lo que consideramos que puede ser hoy en día para las películas infantiles, a las que se ha reducido prácticamente su dominio. Y pensamos en Campanilla, o en chicas muy guapas vestidas de rosa, con alas de mariposas que brillan en la oscuridad, destilan femineidad y destellos por cada poro de su piel. A ser posible, con tules y varita de estrellas. Son buenas, son majas, bajitas y por lo general, ayudan a la gente que les pide ayuda.
No es eso lo que han sido siempre, desde luego.
Si algo he aprendido de leer cuentos celtas es que tiene una probabilidad más alta de que te saquen un ojo, te roben, te ahoguen, quemen tu casa o secuestren a tu hijo de que te cosan un vestido y te ayuden a conquistar al príncipe.
Sin contar con su posible derivación de figuras como las de Lamia, que estarían muy vinculadas a lo que es el Changeling (intercambio de una persona por otra, no sólo con niños, sino también con gente que consideren por algún motivo "especial")
Si te cruzabas con un hada, era segura una cosa: no te ibas a quedar igual. Y ya podías tener cuidado con tu lengua irrespetuosa, o podía costarte bastante la descortesía. Lo que más me fascina es lo arbitrario de las reacciones de las hadas, su forma de ver el mundo totalmente distinta de la nuestra, y es un poco lo que quiero reflejar, además de construirles un mundo sólido con el que uno se pueda sentir igual de fascinado, a la vez que aterrorizado, como los propios niños protagonistas de la historia.
Encuentro una dificultad extra en el hecho de que TODAS las subclases de criaturas que pensaba utilizar en changeling son MUY parecidas: Gañanes, traviesos, gamberros, suelen carecer de malas intenciones a pesar de poder ser bastante dañinos con sus trastadas. De pequeña estatura. El hecho de ser verdes o no, eso ya lo dejan un poco al gusto del lector. Y supongo que en esa parte, me tocará a mí distinguir a un Brownie de un kobold, de un blue-cap de un bogy o un goblin y un leprechaun...
Así como no me ayuda que tenga treinta mil divinidades para una misma cosa a veces.
Me hago más o menos a la idea con lo que voy leyendo y trato de exprimir los detalles al máximo.
Pero a su vez, esta libertad me hará diferir de la tradición y espero que no sea una licencia muy excesiva (como lo será seguramente el que instituya a los elfos como una subclase no-nobiliaria de lo que son el resto de hadas, y a las hadas diminutas y brillantes como Pixies, que a su vez tendrán diversas ramas).
Y si lo es, mala suerte. Que soy escritora, no folklorista.

En resumen. Va a ser algo que no podía hacer con otras novelas (Silverdust, Sangre y chocolate, incluso Old Glory en su primera etapa) que se atenían relativamente a ciertas normas. Ahora lo que existe y lo que no lo voy a decidir yo, y no va a haber muchos límites, sino simplemente estímulos por parte de la cultura celta en general, de la griega y un poco, quizás un poquito, del cine. Así que... manos a la obra.





Lolita

"Lolita, light of my life, fire of my loins. My sin, my soul. Lo-lee-ta: The tip of the tongue taking a trip of three steps down the palate to tap, at three, on the teeth. Lo. Lee. Ta.
She was Lo, plain Lo, in the morning, standing four feet ten in one sock. She was Lola in slacks. She was Dolly at school. She was Dolores on the dotted line. But in my arms she was always Lolita."

LOLITA, Vladimir Nabokov
 
Esta debe de ser una de las obras que realmente, mientras la leía, pensaba "Gua... ¿Cómo se puede escribir tan sumamente bien?" . Te noqueaba completamente con el uso de la palabra. Y cada vez que me encuentro fragmentos como este, me vuelve a abofetear literariamente sin piedad.

PD: En mi biblioteca de la universidad no tienen Ada o el ardor... vaya vergüenza.  

jueves, 1 de noviembre de 2012

Hadas ftw

No tengo ni la más sincera idea de quién ha escrito esto, pero lo he encontrado en un pdf de internet cuando buscaba más información sobre las hadas para changeling (un poco tonto por mi parte cuando ya llevo bastante empezado...) y no podría estar más de acuerdo. 

"Sin embargo, existe una característica invariable para todas las hadas: no 
son ni malas ni buenas; son criaturas extrañas, con principios éticos y valores (si pueden 
llamarse así) diferentes de los de los seres humanos, y pueden o no aceptarnos en su círculo. 
Poseen un poder mágico incomprensible para los hombres; son el poder y la inspiración, pero 
no piensan ni sienten como los humanos, y  eso los hace encantadores algunas veces, y 
nefastos al minuto siguiente." 

domingo, 28 de octubre de 2012

Cosas de la ausencia

Soy vagamente consciente de que, al no tener internet (legítimo) en casa me estoy perdiendo muchas cosas por la web. Para empezar, blogger, porque ya no dispongo del tiempo suficiente para leerlas la hora que tengo libre en clase y que me conecto, o no carga casi nada cuando consigo mendigar un poco de wifi del vecino (no tira ni el spotify más de dos canciones por hora...). Y para mi que el tío se ha dado cuenta, porque me apaga el ruter cada dos por tres...
Sí, está feo robar internet, pero mi internet está pagado desde hace dos semanas y al técnico no le sale del alma venir... u_u empiezo a pensar que directamente no lo va a hacer hasta que nos quejemos, y a pesar de que me he ofrecido yo a llamar, mis compañeras de piso me han dado un poco de largas.
Así que, debería aprovechar para hacer otras cosas.
DEBERÍA.
Pero no. Pierdo el tiempo igual que siempre. Aunque de momento llevo cuatro capitulillos de Changeling (debería llevar más...) y hago al menos tres dibujos a la semana en los huecos que me deja mi horario carnicero que me está sorbiendo la vida. Las asignaturas... hay algunas muy fáciles, pero tengo dos huesos duros de pelar: Historia de la lengua y Sintaxis funcional. Sintaxis funcional igual no seria tan hueso si la profesora no explicase tan MAAAAAL. No sé que mierda toma antes de meterse en la clase, pero yo quiero. Se pone a analizar frases sin decirnos qué frase está analizando, y con el sistema de árbol que tanto gusta en filología, eso es un caos... con lo bonitas que eran las rayitas subrayando la frase en secundaria...
Y vamos, que no me entero de un carajo. A ver cómo lo hago para el puñetero examen...

También he comenzado a hacer fanarts de Homestuck. En parte por la obsesión. En otra medida porque la cuenta secreta de bocetos (donde subía los bocetos que de todos modos veías aquí, sólo la tenía para pasarle los links a gente que sabía que no leía el blog) va a volverse en breve la oficial que tenga. Sí, dije que dejaría dA por la falta de tiempo. Y aunque no he conseguido un giratiempo ni dejado la universidad, lo que ha pasado es que mi vida social ha mermado en gran medida, con lo cual se puede decir que se le ha "abierto un hueco" a dA. Y sin internet no me distraerá tanto. Como dicen, no hay mal que por bien no venga, aunque el caso no sea precisamente para bromear mucho.
Y no negaré que estoy urdiendo miserablemente la idea que dije al entrar a dA que no haría: Vender comisiones. Cuando tenga una cuenta algo más concurrida.
Sí, porque estoy harta de ser una puñetera carga económica para mi madre y sentirme mal cada vez que salgo a comer fuera por cualquier motivo u_u Y si algún día puedo pagar dibujando al menos las bombonas de butano, pues mira...
Pero aún no me he decidido, por eso del tiempo y de que no me hace especial gracia...

No sé, estoy cansada de que todo lo que hago no sirva para nada a efecto práctico... y sé que aunque abra comisiones cuando me siga más gente en la cuenta nueva, me frustraré igual. Sigh... no sirvo para esto. Ya me podía haber dado por tricotar en lugar de escribir y dibujar. Me daría muchos menos quebraderos de cabeza...


jueves, 4 de octubre de 2012

God tiers, hadas desnudas y algunas cosillas más

Ya no sé ni qué dibujos he colgado aquí y cuales no, pero mirando un poquillo, creo que estos no están...
Sí, son un poco... caóticos, aunque... son bocetos a color algunos : D



Como podéis ver, esto es un meme de deviantArt para ver si has mejorado con el tiempo, coges un dibujo viejo y medio inspirándote en él, haces uno nuevo. Este es el mío y... en fin, algo sí que he mejorado, parece. En todo caso, lo veo menos manga...




Los niños de Changeling :D (Sin Asphodel esta vez, porque ya hemos tenido bastante de sus mierdas de maravillosa y rutilante diva... en serio, ese niño chupa mucha cámara allá donde va). Son, de izquierda a derecha: Elijah, Ada, Olliver, Elliot y Violet.
Elijah con cara de mala leche, Ada tímida, a su estilo de niña recatada, Olliver tan amigo como siempre de no respetar el espacio personal de nadie, Elliot más serio que un juez y Violet con cara de pilla :3
Son amor... <3 p="p">


Bueno, realmente NO debería estar dibujando a Kristeva
¿Por qué? Porque no va a salir hasta dentro de muuuuuuuucho tiempo. Mucho, en serio.
Pero por otro lado, sus pintas molan. Y no tenía gana de ponerle ropa. FIN.
Es que por lo general, la ropa de las hadas la diseño yo, y me entretiene mucho. Me gusta. Sin embargo, con este dibujo eran las dos de la mañana y no tenía ganas de calentarme la cabeza pensando si le van más las ropas holgadas y ligeras o una armadura de cuero no muy aparatosa...



¡Susan! (Tendría que haberle pintado de negro el pelo u^u...tarde) En esa parte a miles de años luz en la que estará en la puñetera capital.
¿Por qué con lo chunga que eres permites que todo el mundo se te cuele en el turno de escribirte? ¡¡¡¡¡QAQ!!!!


De la mitología de Crownless (que tiene, como se deduce por la historia de Illi el dragón...) se sabe con cuentagotas, porque para empezar, es un tochaco que no tengo tiempo para compaginar sin que sea como mucha casualidad con el resto de la historia. Así que seguramente se sepa algo más por el bocazas de Dorian (que para eso es bardo, y antes fue proyecto de monje de la orden de Siegfried) que de otros personajes. Este en concreto, sin embargo, lo menciona Mistral. Principalmente porque es una diosa sureña. Sí, en el norte y el sur del mundo de Crownless se adoran distintos dioses aunque todos forman parte de un mismo panteón. Algunos se adoran en común, pero muchos de ellos, con una arraigada enemistad, son bastante estigmatizados por los habitantes de la nación rival.

Bien, decir algo más de Myrra...
Su forma original es una tigresa de proporciones descomunales y bastante monstruosa, pero a veces aparece ante otros dioses y mortales con esta forma algo más humanizada... Y es un bicho.
Bastante timadora, no tiene muchos amigos más que ocasionales compañeros de fechorías... pero sí tiene una kismesitud muy potente con Fenor, puesto que mientras ella es la señora de las bestias del sur y los cazadores, Fenor lo es de las bestias del norte y de los exploradores.
Es la principal causante de que en Piras a las mujeres se las tenga en la misma estima que a los hombres mientras que en el Norte, con diosas recatadas como Ingrid (diosa de la naturaleza) y Alima (de la matronas,  una especie de "Madre virgen" en todo su contradictorio sentido... coffcoff) está sumergido en un fuerte patriarcado. Esto es constantemente cuestionado por los sureños cuando sus mitos están plagados de Myrra gastando jugarretas a Siegfried o Mordan y saliéndose con la suya casi siempre.
Para más inri (y que los norteños la quieran aún más) tiene una relación seudo-lésbica con Rygnis, diosa sureña de aspecto reptiliano que dio a luz a los dragones. Sí, me encanta imaginarme a los monjes norteños santiguándose (que no lo hacen, porque no hay cruces que valga allí) al pensar en ese tipo de cosas...
Ahora que lo pienso, monjes célibes imaginando a dos mujeres dándose el lote...
Que alguien les lleve un cilicio o un látigo, por favor.

Anyway, he de decir que es mi favorita junto a Nix, el de los mil ojos (Dios de la noche. Se cree que las estrellas son sus ojos vigilando a la humanidad en el silencio de la noche. También es el Dios de las ausencias. En todos sus sentidos. Es el único que siempre se libra de los engaños de Myrra usando los "vacíos legales", por llamarlos de algún modo, de los planes de la diosa felina :333), porque es tan absolutamente irreverente e incorrecta en la recta y medieval forma de pensar norteña que es como si los abofetease con su sola presencia en los mitos xD


Y aquí están los... GOD TIERS :D (Bieeeeeen)

Como crossover con Homestuck, he decidido hacer a mis personajes en los niveles de Dios que se pueden alcanzar en el webcómic, usando las clases y los elementos que están presentes en el cómic y, en ocasiones, cambiando incluso la raza del personaje a la de los troll... porque los trolls god tiers tienen alas. Y era mucha tentación para mí ya...


 Heir of Hope: Era obvio que le iba a tocar a Louis. que además, tiene el mismo carácter de gili que John en Homestuck, así que comparten clase: Heir.



Mage of Life: Aunque aún no se sabe mucho de Asphodel, el que sea un hada era mi excusa perfecta para cambiarle de raza en estos dibujos :3 Y sus poderes curativos le gana el título de mago de la vida. Su carácter gatuno el hecho de que sea de sangre Leijon (verde oliva, trolls gatunos).


Seer of heart: Una clase ... predominantemente femenina en el  webcomic, salvo por Kankri Vantas (quien no a alcanzado el God tier como para saber qué traje llevarían...). Pero he hecho lo que he podido.



 Jill sería Sylph of blood principalmente por eso de...que es una vampiresa. Y que tiene un carácter maternal parecido a los de sangre "Maryam" (verde jade) en Homestuck, sobre todo a Dolorosa.


Y como no, Lance es de la clase de Vriska Serket, una de las criaturas más autodestructivas y homicidas del webcomic... Se parecen tanto que no debería ni explicar el por qué escogí Thief. Más que nada si sabes su modus operandi...

 Y bueno, posibles llaveritos de Silverdust para dar a gente que lo haya leído y que los quiera (que eso es importante)

(Angy de ardillita)

(Neko Chris... una se muere de amor humillándole de esta manera tan salvaje <3 p="p">


Y un amoroso Louis con orejas de conejo. Porque me da igual si es un licántropo infeccioso y homicida. Para mí siempre será así... Atolondrado a la par que optimista y con un contrapunto tontuno.


martes, 2 de octubre de 2012

El estropajo de la Pili


EDIT: Esto fue escrito hace unos días, pero como no tengo internet... Ya conozco a todas mis compañeras de piso : D

Sí. Y aunque podréis pensarlo, no, no tiene ningún tipo de connotación sexual (no como cuando mi abuela me cantaba de pequeña “El conejo de la Loles”. Y pensar que pasé mi infancia creyendo alabar las hazañas de un simpático roedor blanco propiedad de Loles al que hicieron general por cano…). Traumas por los cuales ya no confío en NADIE a un lado…
Ya estoy en mi nuevo piso tras ciertas peripecias, incidentes y ofrecimientos de ir a ver amaneceres a habitaciones de desconocidos que prefiero ahorrarme aquí…
Y bueno, conozco a 2/3 compañeras de piso, lo que me parece un buen porcentaje. No tengo internet. No he preguntado si puedo tener gato, aunque paso tres cuartas partes del tiempo que transcurro consciente maquinando rocambolescos planes y chantajes emocionales que desembocarían en estas compañeras de piso permitiéndome vivir con el susodicho felino. De todos modos, no estoy segura de que lo consiga, lo que me mata un poco…
Pero ese no era el tema que venía a tratar aquí, no.
Era un estropajo. De esos normales para lavar los cacharros.
Cuando llegué aquí, quizás sea prudente decir que el piso en sí no estaba sucio del todo. Sólo unas partes puntuales de él. En la nevera alguien había de haber hecho explotar un animal indeterminado. Y en el cubo había una especie de sopa negruzca que me hacía temer que hubiese organismos nuevos generados en esa especie de caldo primigenio. Olía como si llevasen viviendo allí varias semanas en decadentes condiciones higiénicas, al menos. Dejo de describirlo, porque me está dando nauseas a mí de nuevo.
La intención de Pili era clara: Yo no lo he ensuciado y por eso YO no lo voy a limpiar. Aunque, llamadme desconfiada, no tenía yo muchas esperanzas en que las excompañeras de piso suyas viniesen un día a tocar a la puerta, utensilios de limpieza en mano, para buscar las manchas que dejaron.
Así que, lo que hice (para que luego mi madre me diga que no limpio… y es verdad) fue limpiar yo esos dos focos de infección como si de radiación se tratase antes de que algo con vida brotase de ellos y tuviésemos que rendir cuentas ante el código de la bioética por el cual no se puede crear nada que atente contra la especie humana. Todo muy surrealista.
El caso, lo hice. Y como era el primer día, lo último en lo que había pensado era en comprar desinfectante, jabón o cualquier otra cosa que me pudiese ayudar en esa tarea. Pero claro, como el piso es de todas, pensé que igual cogiendo un poco de Pili, no le resultaría mal intercambio por el hecho de que yo estaba limpiando algo que había ocurrido en su año de piso (o a juzgar por el aspecto de ese caldo negro, en el origen de los tiempos). Me equivocaba. Al día siguiente apareció en todos los botes en mayúsculas, con tinte indeleble negra “PILI” dejándome claro desde el segundo día que en el piso, todo lo que no es estrictamente “piso” es suyo. Luego me explicó un rollo de que es que cada una tenía que comprarse sus propios chismes de limpieza, que así era más práctico. Y en un rápido vistazo, en un brote Sherlockiano mío, me di cuenta de lo práctico que era coger todos los botes de productos de limpieza casi llenos que dejaron tus compañeras al irse y ponerles tu nombre para no tener que gastarte un duro más en ese tema.
No me quejé. Ya hablaría yo con las otras dos chicas a ver si les parecía bien que compartiésemos entre las tres el gasto y así no llenar la casa de cuatro friegasuelos distintos.
Lo que no sabía era hasta donde alcanzaba esto hasta el momento en el que fui a fregar los platos con los productos de limpieza que ya había comprado y vi que alguien había escondido el estropajo. En otro momento hubiese pensado “vaya hombre…debí imaginarme que el único motivo por el que no pone “Pili” es porque se va con el agua” pero en ese en concreto tenía bastante prisa por haber quedado con alguien en la otra punta de la ciudad. Y no podía dejar todos los cacharros sin fregar. Principalmente porque en ese momento en el piso sólo estábamos Ana y yo y la pobre criatura no tenía culpa alguna del conflicto estropajero en el silencio que se acababa de formar. Porque como prima en compañeras de piso que no se conocen de nada (y en relaciones diplomáticas varias) nadie acusa a nadie de nada. Sólo esconden los utensilios de limpieza cuando los precises para dejar patente quien es el lobo alfa.
Es ella.
Así que, consciente de la cuenta atrás que estaba viviendo para no dejar plantada a mi amiga ni quedar como una guarra en el primer día de Ana, viajé a través de una lluvia torrencial para sacar dinero, ir a un chino (que resultó estar cerrado… dónde se ha visto… están deshonrando a su patria) y finalmente al mercadona, en el transcurso del cual desarrollé una postura comunista plena sobre que el estropajo no puede ser poseído individualmente, sino que debe ser, por derecho, del pueblo.

Touché, Pili, touché…        

viernes, 28 de septiembre de 2012

La petite mort




Tras pasar una mañana en la facultad expuesta a esa tortura mental llamada burocracia, mojada de pies a cabeza porque tuve que sacrificarme por el bien de mi portátil, que te pidan en el formulario por internet del ministerio que des el INDESP de tu madre y tu hermano... es una puñalada en una proporción semejante en la que un placer casi orgásmico te invade cuando escuchas las palabras "Pues con esto ya has terminado tu reconocimiento académico". Con lo cual, tengo los créditos reconocidos pero no tengo la beca pedida aún para lo que era necesario reconocerlos. Por suerte, tengo hasta el 15 de octubre. Por desgracia, eso yo no lo sabía antes de echar el portátil en la mochila y exponerme al diluvio universal con el fin de mendigar un poco de wifi. Me arrepiento sinceramente de haber deseado que lloviese para usar el paraguas que compré en Londres y notar un poco menos la nostalgia por no estar allí.

Gracias a un horario digno de esclavos de plantaciones sureñas, este año me veré obligada a subir esa cuesta característica de Cartuja de Lunes a Jueves dos veces al día. Dos horas de mi vida perdidas en un ir y venir por un camino que ya me ha dado tiempo a aborrecer. Sola, porque la gente con la que iba a subir me han dicho que "Suben muy temprano y no quieren molestarme." Sí, es una excusa en toda regla, amigos, o al menos suena un poco a eso.
Pero como me he familiarizado con mi condición de villana megalomaníaca, no me quejo. Vale, sí, lo hago. Sin embargo, no me sirve de nada. Uno de los problemas que vosotros, resto de mortales, ignoráis de las mentes predominantemente maquiavélicas es el trabajo que nos cuenta encontrar esbirros con un mínimo de fidelidad desde que lograron montar un sindicato en los años 90. Son cosas que no nos gusta mucho comentar en la liga del mal, pero están ahí...

Así que saco un par de minutos para escribir por aquí mientras compruebo actualizaciones de webcómics (la base de mi vida) y realizo las exiguas interacciones sociales a las que me en ciertas ocasiones soy dada.  
También os aviso de que dirigís mal la mirada a la hora de culpar a conspiraciones judeomasónicas de los problemas del mundo. Mirad a la secretaría más cercana. A cualquier puesto administrativo de una facultad. Ahí, ahí es donde está el mal. Cuando te mandan de una cola a otra sabiendo que en esa otra cola te mandarán de vuelta, o te hacen esperar para nada más llegar decir "eso no es aquí", se frotan las manos debajo de la mesa y ríen interiormente. Rigen nuestra mísera vida entre las sombras. Controlan nuestros créditos de libre configuración, en resumen, nuestra alma.
Así que, dad mucho las gracias, sonreid mucho, saludad siempre con gran cortesía y reverencia. Si os ofrecen un caramelo, cogedlo. Meteoslo en la boca pero escupidlo en cuanto se den la vuelta.
Seguramente estará envenenado.

martes, 25 de septiembre de 2012

El arte de ser un poco gilipollas

Bueno, como venís sabiendo (o no) ya no escribo mucho aquí. Como mucho, copio y pego.
Me gustaría recuperar la pasión con el blog, no exactamente como cuando lo empecé y colgaba cualquier tontería que me encartase como si fuese a interesarle a alguien aparte de a mí.

Oh, espera...
Esa etapa no ha pasado nunca...

Quizás con el tiempo me hice cada vez más agria. Y eso era bueno, porque creo que me encuentro a mis anchas en esa postura, que en realidad es la misma que intento reprimir constantemente... ¿Y por qué? Porque siempre hay alguien dispuesto a enfadarse.
Y es algo que me quema bastante. Si no escribo lo que quiero, pierdo el interés en escribir aquí directamente, y es lo que le está pasando al blog. Si, por el contrario, escribo lo que quiero y doy rienda suelta a todo el veneno concentrado que tengo en sangre, entonces se lía, porque he aprendido que, aludas a alguien directamente o no, siempre hay gente dispuesta a echarse la crítica a las espaldas. Por eso este blog debería ser un cuaderno forrado con fotos de Justin Bieber o una libretita de Hello Kitty. Más acorde todo.
Sin embargo, he de decir que como buena novelista frustrada, llevo una diva dentro. En realidad, más bien un megalómano. Sueño con forjar imperios basados en cimientos compuestos de novelas de ficción juveniles. Así que básicamente, una ha ido vendiendo libertad a cambio de público, eso que he detestado en mis novelas siempre y que me he encontrado haciendo en el blog, sopresivamente. Quizás porque soy bastante consciente de la cantidad de gente que va a leer esas novelas y que por lo tanto no hay de qué preocuparse si quieres violar niños o quemar iglesias (curiosamente, ocurren ambas en sendas novelas que tengo terminadas... lo cual no dice nada bueno de mí).

Si lo lee tu familia, ya no puedes colgar ciertos indecorosos detalles, o algo por lo que se te pueda caer el pelo. Como aquella vez que me hice narcotraficante en un fin de semana.
Si lo leen en tu clase, seguramente algún día Pepa Antonia dirá la mayor burrada imaginable y no podrás comentar lo que te ha impactado porque sabes que su amigo Ataulfo la va a leer y se lo va a contar.
Si hay fans de la literatura juvenil, ya no puedes despellejar a la pastelosidad de turno.
No puedo hablar de mis novelas porque aburren a los muertos.
Tampoco de política, creencias religiosas, Salman Rushdie...


Pero realmente ¿No puedo? ¿O es más bien que no quiero? ¿Es que me importa a mí algo alguna de esa gente en el fondo? Y lo cierto es que si se ofenden por un simple post de una persona que practicamente lo odia T-O-D-O... se puede discutir en comentarios. Aunque últimamente estoy acostumbrada a los comentarios punzantes más que a las argumentaciones, pero supongo que así es la vida.
Y siempre he sido un poco tirando a gilipollas, bastante borde y finalmente, para rematar, rodeada de un halo de pedantería que no sé muy bien de donde ha salido cuando soy consciente de que no hay motivo para ella... No se podía esperar mucho más de lo que hay aquí ya.

¿Debería intentar reconstruir esa especie de patético diario que llevo aquí quizás como testigo de un nuevo año igual de insustancial que los anteriores?

Puede...
Que lo consiga es otra cosa.

PD: Estoy sin internet y eso, así que sólo me conecto en la facultad... lo que no me lo pone fácil.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Intercambio


Los movimientos suaves de sus manos trazaban sombras entre los áureos resplandores de la mañana. Las doradas partículas de polvo se filtraban entre los dedos de la mujer cuando estaban demasiado cerca de ser atrapadas, como en un etéreo juego del que ella no era consciente mientras untaba la mantequilla sobra la crujiente superficie de la rebanada de pan tostado o vertía el zumo de naranja en el colador sobre el vaso con el dibujo estampado de alguna serie infantil.
Elliot la miraba apoyado contra el marco de la puerta. Tanteaba la madera como si buscase reconocer en ella los nudos que estaba acostumbrado a sentir, a ver cada mañana de su vida desde que podía recordarlos.
No, no estaba en ninguna otra casa. Aquel era su hogar, aquel lugar que tenía ante él, su cocina. Pero estaba totalmente seguro de que la mujer que estaba ante él, preparándole diligentemente el desayuno, no era su madre.
Era difícil decirlo. Tenía su mismo rostro redondo y pálido. Esa sonrisa inclinada. Entre sus labios se moldeaba la misma melodía, de los Beatles, que brotaba al fresco aire matutino de la cocina que empezaba a templarse con el olor del pan y el azúcar.
Pero esos ojos castaños no eran los suyos. Eran de la misma forma, el mismo color. Sin embargo, cuando se posaron en él, no pudo encontrar el mismo el mismo cariño que afloraba en esos momentos de comprensión sin palabras entre la madre y su hijo.
No, aquello no era su madre.
Se movió por la cocina lentamente, como en un sueño.
-Buenos días, Elliot.
El niño se sentó en la mesa de la cocina, confuso, mientras miraba a esa completa desconocida, esa caricatura de su madre, traerle el vaso de zumo y las tostadas. La miró detenidamente, esperando algo que ni el mismo podía definir con exactitud. Por un momento, el silencio de la mañana lo abarcó todo.
-¿Y los cereales?
Preguntó el niño, sin hacer el menor movimiento. Ni el menor ademán de tener intención de empezar a comer.
-Claro, un momento.
La mujer que no era su madre se volvió hasta la alacena y, colocándose de puntillas frente a ella, dudó un instante antes de coger uno de los tres paquetes y colocarlo sobre la mesa.
-Esos son los cereales de papá. Los míos son los de la izquierda.
Dijo Elliot, mintiendo. La mujer rió levemente, como si tratase de quitarle importancia, de disimular su error.
-Perdona, no sé qué me pasa esta mañana.
Volvió a la alacena para coger el paquete equivocado y lo colocó junto junto al vaso de zumo, a la vez que retrocedía para sacar un bol y el cartón de leche de la nevera. 
“¿Quién eres?”
Quiso preguntarle. Guardó silencio, no obstante. En ese mismo instante entró su padre en la cocina, venteando el aroma de la comida y el propio amanecer, como si el olor de la luz del sol fuera algo físico.
-Buenos días.
Proclamó mientras se inclinaba para dejar la leve impresión de un beso sobre la mejilla de la mujer que no era su esposa. Que no era nadie que Elliot alguna vez hubiese querido. El niño cogió el vaso, con fuerza, temiendo tirarlo en cualquier momento, mientras seguí contemplando en detalle el cuadro que se presentaba ante él.
“Quién eres”
Su padre no pareció notar nada, mientras también sacaba un tazón del armario.
-Voy a llegar tarde otra vez.
Proclamó el hombre, mirando su reloj de pulsera. Elliot quería gritarle, girarle el rostro y preguntarle si de verdad no lo veía. Si no se estaba dando cuenta.
Esperó en vano hasta que el hombre apuró una taza de café y salió del habitáculo para bajar él mismo de la silla. Temblaba.
-¿No vas a comer nada?
Preguntó la mujer que no era su madre. Había cierto tono de reproche en su voz. Su madre no le hubiese preguntado eso en ese momento. El niño se mostró reticente a responder.
-¿Ni siquiera los cereales?
Dijo, casi esperanzada. Elliot quiso suspirar hondamente. Había esperado de alguna manera el haber podido romper aquella sensación de extrañeza. Esa rara certeza que había echado raíces cada vez más profundas en su pensamiento.
-La única persona de esta casa a la que le gustan los cereales…-Comenzó, sin estar seguro de si debía decirlo o no.- es a ti.

Acto seguido dio media vuelta, sumergiéndose en la penumbra del pasillo acompañado de las doradas partículas de falso oro, como polvo de hadas, con una tranquilidad que no concordaba a cómo se sentía.

viernes, 21 de septiembre de 2012

¿No os la imagináis perfectamente yendo a la playa por la noche a escuchar Siouxsie & the banshees? Pues yo sí. Que ser vampiro no debe de privarte de unas buenas vacaciones veraniegas, ya que está acabando el buen tiempo...

PD: Me apostaría algo a que Mercedes se rellena el bikini con pañuelos... Ser eternamente plana es un por saco... 




Y aquí unos pequeños desconocidos: Leroy Crowley y Muriel White, de Imaginarium. En una tienda de golosinas. Sí, se me ocurrió en Oxford en verdad, al ver una de esas tiendas TAN geniales. El sueño de todo niño debe de ser quedarse atrapado en una de esas. O en la fábrica. Roald Dahl ha hecho taaanto daño... Luego uno llega a la industria del ducle y claro, se decepciona con tanta mecánica que ha ido dejando en el desempleo a los Oompa Loompas...  




Prometo escribir algo serio de nuevo un día de estos en el blog. Lo sé, lo tengo MUY abandonado... y lo siento, pero es que ahora mismo no estoy como para charlar mucho por aquí : / ...
Pero ya se dice que con el tiempo... en fin, habrá que esperar.

jueves, 13 de septiembre de 2012

More trolls

Bien... Ya sólo me quedan dos de los 12. Los que menos me gustan... Equius es más bien tirando a rarito... y Tavros es ... Tavros. Enough said si has leído el acto quinto de Homestuck. 
Lo único que los salva para mí son sus respectivas relaciones con Nepeta (de moirail) y con Gamzee. 
Por lo demás...

Eridan Ampora, de Acuario. 



Gamzee Makara, de Capricornio
Karkat Vantas, de Cáncer 


Sollux Captor, de Géminis. 



miércoles, 12 de septiembre de 2012

Homestuck trolls

Las chicas troll de Homestuck. Ha sido hoy un día productivo en fanarts...
A ver si mañana me da por sacar a los chicos. Tengo ganas de dibujar a Gamzee -w-

Aradia Megido, de Aries


Feferi Peixes, de Piscis


Kanaya Maryam, de Virgo

Nepeta Leijon de Leo 

 Terezi Pyrope, de Libra

Vriska Serket, de Escorpio 


martes, 11 de septiembre de 2012

Cosmic love



Más dibujos. El primero de Silverdust (Louis y Angy), el segundo de Old Glory (Susan Walters) y el tercero de Changeling (Sophora). Están también en mi facebook, así que nada nuevo en verdad. 
He decidido tomarme este año más en serio el dibujo en base a lo que me dijo mi profesora, Athena Mandis, de que quizás debería buscarme las habichuelas en alguna empresa de videojuegos con el guión y quizás ayudarme de alguna aportación cutre al concept art...
Es muy probable que cuando termine mi carrera, ante la imposibilidad de encontrar fácilmente un trabajo en este país, me tenga que pensar el irme fuera, y no estaría mal plantearme esa opción, en vista de que he decidido dejar la tontería de publicar. Y mientras, a lo mejor hacer Historia por la universidad a distancia. 
Estaría bien :3

También he empezado Changeling. Debo de reconocer que es bastante emocionante el comenzar algo tan nuevo después de tanto tiempo dando vueltas a lo mismo <3 p="p">
Y bueno, sigo con Crownless ahí de tapadillo. Un par de capítulos más llevo, sólo. He decidido que ahora que no tengo la presión de pensar o no en publicar, seguramente haga ambas, Crownless e Inverted Cross. Es bastante reconfortante el poder hacer lo que a uno le da la gana sin sentir la obligación de compararse con nada y demás -w- ...   
Y con los exámenes viento en popa, casi a un 80% de seguridad de estar aprobados... si no fuese por problemas personales que no puedo relatar aquí, me iría bastante bien la cosa...





domingo, 19 de agosto de 2012

Bocetos de Silverdust

Hala, 2 dibujos de Jillian, una Angy disfrazada para el tema del challenge "Heaven", Mag y Louis y por último, un Lance macabrillo. 
Toda una tanda de Silverdust.