domingo, 5 de junio de 2011

Plata

Y de nuevo, os daré el coñazo con mis historias, así que... desconectad ahora que estáis a tiempo...
Cuando una canción te recuerda a partes de tus historias, y resulta que para los argumentos eres una hija de puta retorcida... lo pasas mal. Me he dedicado a leer dos partes de Silverdust a cuento de una canción, una versión a piano del tema de Kairi en el kingdom hearts y he sufrido como una condenada hasta el punto de estar al borde de las lágrimas.
Aún los quiero tanto y los vivo de tal manera que se me ha clavado todo el dolor por el que pasan en el alma, con una punzada tan constante y profunda como la del final de una tragedia, sabiendo que ni soy tan buena, ni ese final es tan dramático como para ello. Y aún así... señor, los echo tantísimo de menos...

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