miércoles, 15 de diciembre de 2010

Being a gay vampire

Hoy he visto Being human, el piloto, por segunda vez. Y ese vampiro amanerado es Adrián. Lo siento por él, pero tiene toda su cara... bueno, quizás su cara, su cara, no... El vampiro es más guapo, pero se le da un aire indudable. No podía dejar de mirarlo y pensar "Eres Legal Maligno... hasta en la pluma...".

Para tranquilidad mía y de mi subconsciente, lo han cambiado. Pero el que han puesto en el siguiente episodio no es Mitchell (el nombre del vampiro gay que no es gay), así que me debato entre que ese personaje no es como el anterior y que el anterior es Adrián y me da grima.
Es que incluso cuando se ponen el uniforme de asistente de la limpieza está igual de escuchimizado que estaba él, que parece un saltamontes, y con esas muñecas flacas y las manos peculiarmente huesudas...

Es raro, después de un año y pico y tengo clarísimo que ya no estoy enceporrada como el primer año de carrera con él y aún así, me lleva a los buenos tiempos, al recuerdo agradable que tenía entonces de él. Ahora lo veo en persona y me deja indiferente, desencantada respecto al concepto que tenía con 18 años de su persona... sería porque era una cría tonta que acababa de salir del pueblo y no conocía otra cosa que el estar encerrada en su cuarto fantaseando con sus personajes... bueno, eso último no ha cambiado demasiado, pero ahora sé que hay más gente afuera y que por regla general, no me interesa salir a comprobarlo.
Viendo Being human, parte de esa cría desustanciada bailoteaba por mi cabeza y me daba muchísima grima ver el fantasma de lo que un día fui, de las cosas que hice y lo que es peor, en el pedestal en el que le tenía. Es de estas veces que realmente te das cuenta de que adorabas a alguien, y era algo tan sincero que cuando se acaba, te espantas con las ruinas que deja tras de sí, la impronta fantasmal que planea sobre ciertas canciones, libros y películas...
Las ruinas se reducen a un par de impresiones levemente perturbadoras sobre un vampiro con notas homosexuales en una serie de televisión. Ahora la niña que empezó el primero de carrera no existe.
Y al menos el vampiro no brilla.

1 comentario:

Aprendiz de Asklepios dijo...

Vaya, al ver el título pensé que ibas a hablar de Escrúpulo, pero ya veo que no XD.

Todos cambiamos, para bien o para mal y con ella la opinión que tenemos acerca de la gente y de nosotros mismos.
Yo siempre suelo pensar de manera algo optimista que en un futuro me acordaré de como era yo y de las cosas que me preocupaban y me reiré. Espero que así sea la verdad XD