domingo, 6 de junio de 2010

Los finales y yo

Nunca he sido muy amiga de los fan-fictions y si estoy en este, creo que es por Silvia y su incansable seguimiento de TODO lo que escribo. Su lealtad me conmueve muchísimo y la verdad, quería escribir algo con ella. Tampoco es que el mundo de Harry Potter me atraiga más que cualquier otro. Está interesante y da juego eso del castillito, pero... a veces pasa lo que pasa. Que se terminan los fan-fictions (en verdad, fui yo quien dijo "¿Y si lo terminamos?") y llegan los finales.
Sí, esos finales que a mi me vuelven una enferma del dramatismo. El día que se acabe algo y yo resista la tentación de matar a alguien... sabréis que no soy yo, sino mi doppelganger.
Además, vamos a escribir tres finales para dejar a todo el mundo contento (especialmente a mi ansia sádica).
A parte de eso, de que me da por matar a 1 de cada 3 personajes principales del fan-fiction... ayer noche, para que se me ocurriese el final, con mi insomnio,voy y me pongo la banda sonora del Soul Calibur IV... Toma ahí, épico todo.
Creo que ya lo he dicho, pero mis ideas nocturnas suelen ser...uhm... bastante exageradas. De esas que te parecen buena idea y a la mañana siguiente dices al abrir el word "Dios...¿Qué es esta mierda?".
Empecé a preocuparme al pensar en el Dracolich... que es como "Marta, tía... ¿vas a poner un Dracolich en el mundo de HP? Si no tienen hechizos peteros... Y no creo que el avada kedabra funcione con algo muerto... ¡Venga ya! ¡Si sus hechizos son para fregar platos y convertir ratas en copas, por favor! Van a morir..."
Y efectivamente, mueren mucho... auqnue al final no haya dracoliches (decepción) y aunque yo me busque estrategias para escapar a juramentos inquebrantables a través de mil y una artimañas retorcidas y oscuras, meta a criaturas míticas y pedazos de conspiraciones extrañas que el resto de compañeros de fan-fic no ven venir porque soy demasiado retorcida y oscura a la hora de escribir.
En fin, que comience en verano mi pequeño paraiso de muerte y destrucción literario...
Por suerte, Pedro, Silvia y Chama suelen ser más benévolos que yo y puede que en sus historias solo mueran los necesarios. De hecho, lo prefiero, no quiero ni saber lo mal que lo pasaría yo leyendo un final como él mio con mis personajes cayendo como moscas (la verdad es que con la situación que les he puesto, lo rarísimo sería que sobreviviesen más. Creo que hasta los he puesto con una optimista esperanza de vida), con malos ratos así y situaciones que se van agravando a velocidades vertiginosas.
Sí, soy una sádica.

No hay comentarios: