martes, 29 de junio de 2010

And all the roads that lead to you were winding


Esta es mi última noche en la residencia tras dos años aquí. Se dice pronto. Y la verdad es que han pasado en un suspiro.
Han sido dos míseros años y tengo la impresión de que me han pasado más cosas que en todos los años anteriores juntos.
Ni siquiera yo sabía que esta mierda me afectaba, pero ya ves... aquí estoy, sintiéndome profundamente mal por no sentirme ya parte de esto. La verdad es que este año ha sido una mierda como una catedral en el tema "residencia", pero, ah, el primer año...
Mientras estaba comiendo me he acordado de las cantidades ingentes de comida que acababan siempre en el pelo de Legal Maligno (Adrián... sí, Legal Malino tiene nombre, no solo alineamiento a manera de nick) o en el mío, mientras el resto de los integrantes de la mesa movían sus bandejas a otras mesas para escapar. Eramos unos críos.
Y la partida épica de Warcraft que ganamos Dámaso y yo, para minutos después pelearnos porque le había tirado la cajita de las fundas para los dientes a la cara y él me la había devuelto.
O sesiones de karaoke con Cristina en su cuarto... cuando estaba triste e íbamos a comer helados a la puerta de la catedral, soltando una sarta de quejas sobre que no pudiesemos dejar la puerta del dormitorio sin pestillo por miedo a que Adrián y JJ nos echasen espuma de afeitar en los ojos o nos cubriesen de fungusol (Pobre Cris... tiene el cielo ganado con esos dos).
Y Juanjo con sus canciones horteras y obscenas. Creo que nunca me he aprendido tantas como cuando estaba allí, en el cuarto con todos, viendo películas, jugando con Adrián al worms (Por lo menos él era tan malo como yo... Creo que es la primera persona a la que dejé ganarme (fue una única vez, pero soy muy competitiva ¿vale?) ), intentando que Dámaso se despegase del world of warcraft, escondiéndole el despertador debajo del colchón para que se volviese loco intentando apagar la alarma a las 6, o aquella vez que Adrián robó un flubber, Juanjo lo mojó y entre los dos casi me dejan calva con él... Cuando enganchamos el sujetador de cristina al borde de un alambre y lo lanzamos a la cabeza de los guiris por la ventana...
Fuimos unos trastos... y fuimos muy felices ese año. No sé si todos, pero por lo menos yo. Les quería de verdad, con todas mis fuerzas. Había más gente, y se supone que los queríamos también, pero para ser sincera... los del grupo siempre fuimos Dámaso, Adrián, Cristina, Juanjo y yo. Entrabamos los unos en la habitación de los otros como si fuesen nuestras, nos preocupabamos a la mínima señal de tristeza, nos enseñabamos canciones, nos aprendíamos nombres, caras, momentos...
No creo que vuelva a estar tan unida como en aquellos días con nadie más nunca, realmente.
Y aunque por una parte es triste, y el dejar esto me hace pensar en que esos días definitivamente no volverán...
Por otra parte, es algo que hay que hacer para madurar, supongo...
Aunque madurar sea algo a lo que trato de oponerme con todas mis fuerzas.

domingo, 27 de junio de 2010

Haciendo el menú

Cocinera1: Pues de primero para el imserso tenemos Sopa de pescado o entremeses, de segundo tortilla francesa o ...
Marta: OK. Lo tendré en nada.
[Voy a recepción, saco los menús, entra mi tío corriendo]
Tío: Marta, que hemos pensado que mejor que entremeses, Coca mallorquina. Haz otro menú.
Marta: Bueno...
[Tiro los menús que ya tenía impresos, atiendo a quince mil ancianos (Vale, eran solo 3 y dos llamadas...), saco otros, voy a la cocina a entregarlos y me para la cocinera]
Cocinera2: Me ha dicho [Cocinera1 -Insertar nombre-] (Sí, no me acuerdo como se llama...) que se ha equivocado, que la tortilla no es francesa, es parmesana.
Marta: Bueno, ya lo arreglo.
[Me vuelvo, tiro los menús, me dispongo a copiar de nuevo el menú en el ordenador e imprimirlo, entra la camarera.]
Camarera: Hay que ver, Marta ¿Cuándo van a estar esos menús, que llevo un ratazo esperando?

Cuando me los déis bien a la primera, cabrones...

sábado, 26 de junio de 2010

La familia contraataca

Y dan más miedo que el imperio. Que lo sepáis.
Pues nada, aquí estoy, trabajando nada más pisar Lanjarón. Mis fiestas resulta que no son para aislarme socialmente, sino para currar de gratis.
Sigh.
Y no sería tan irritante si no estuviese mi tía Rosalía, pero está, mariposeando a mi alrededor y hablando mal de la gente. Su segundo nombre es "hipocresía", por eso hay que pagarle las cosas con la misma moneda, y aunque a una le gustaría mucho mandarla a la mierda, sabe que sería contraproducente tener a una bruja sesentona repintada y viperina diciéndole a todo el mundo que eres una pequeña zorra maleducada.
Así que solo pongo buena cara y me cago en toda su generación, saltándome las ramas que me tocan.
A parte de creer que todo el mundo estorba cuando ella lo que hace en el hotel es tocarse el alma las 24 horas, se cree que soy su criada y me manda, a pesar de estar en la recepción, a ponerles las cervecitas y las tapas a ellas y las amigas como si fuese su mono de feria:
"¿Qué era eso raro que estabas estudiando? ¿Filolo-qué?"
Ains...
Trataba a mi abuela como si fuese un bulto y ahora que va a estar un mes con el respiro familiar en la residencia, se ha puesto mi tía a fingir que llora porque la echa de menos... ¿Se puede tener más cara?
Por suerte, ignoro lo que dice y me concentro en mirarle esas cejas que se pinta con lápiz. Sí, todos lo sabemos ¡tus cejas son de mentira!

Pues nada... pensaré en cosas macabras para hacerme feliz mientras estoy aquí.

Y a ver si leo, estudio o escribo algo de lo que le tengo dicho a Charlie, "The Gunslinger", la patochada esa, a ver si al final le gusta y los dibujamos entre los tres; Dante, Charlie y yo. Vale, yo no dibujaré, yo miraré, pero seré feliz igual.

No puedo esperar para vivir en el piso, hay tantas cosas por hacer que molarán...
Ver series frikys hasta muy tarde, beber té, cantar las canciones de A very Potter musical y que al fin alguien me haga los coros, poder guardar cosas fresquitas en el frigorífico (En la residencia no tenía ¿Vale?), tener cuarto para mi sola y decorarlo como un santuario friky y hortera, a tono conmigo, reencontrarme con la play...
Y justo el año de las optativas, que serán de literatura todas...
¿Se puede ser más feliz?

PD: He dicho tres veces que soy o seré feliz en el post... ¿Querrá decir algo? A parte de lo obvio, vamos.

jueves, 24 de junio de 2010

San Juan

No puedo concentrarme. Esto es un asco. Espero pegarle ahora después de escribir estoy relajarme un buen empujón al estudio. Otro día que no duermo para el examen...
Y encima se me olvida el móvil en mi casa... y mi madre de fiesta por Lanjarón, porque es la fiesta local esta semana.
No me importa perdérmela, la verdad... además, tenía que recoger ropa, que allí sólo tenía unos pantalones y unos vestidos de verano que me ha comprado mi madre...
Soy un caso. Bajo al pueblo (para cenar, porque era eso o tener que rebuscar de nuevo en una nevera vacía y aguantar que una mujer que cuida a mi abuela algunas tardes me dé conversación... a mí... con lo sociable que soy) con uno de esos vestidos porque no tenía otra cosa más decente y a los 5 minutos de estar bajando con él y ver a las demás chicas del pueblo arregladas y maquilladas, sus tacones, sus permanentes y sus alisados, pillo, me vuelvo a mi casa y vuelvo a bajar en pantalón de deporte (Sabe Dios de dónde salió y de cuando...), zapatillas y sudadera. Ahí, un poco en plan yonki entre tanta fiesta.

Creo que a veces intuyo el porque no encajo... sólo lo intuyo.

Lo peor es cuando me miran y me preguntan por qué no salgo a las fiestas para mirarme con cara de "Pobrecilla, no tiene amigos..."
No, de Lanjarón no muchos, la verdad... pero me temo que no puedo pedirle a la gente que se salte los exámenes para ver como las chonis de mi pueblo bailan borrachas por las calles y menos sabiendo que yo no soy precisamente la alegría de la huerta y en Lanjarón no tengo amigos.
Sería invitarlos a jugar a la Play y a maratones de películas japonesas, y la verdad, eso ya lo hacemos en Granada. Soy un poco triste, pero me quiero algo aún.
Así que a lo que dediqué la noche de San Juan en vez de mojarme (más que nada porque hacía un frío de cojones) fue a leer Oneshots.
Y como es lo que tiene no entender ni gota de japonés para saber que tratan de decirme los títulos, la mayoría fueron aberrantes.
Abundaban los "Me gusta el chico más popular del instituto pero yo soy normalita y aún así...¡Resulta que me quería desde el principio! ¿Que cosas, no?" y los "Nací enferma, pero él me enseñó a amar" (¿Qué tenéis con las moribundas ¿eh? con lo maja y saludable que es Akane la de Ranma) y otras cosas preocupantes como "Me gusta el nuevo marido de mi madre porque mi madre es una pederasta y él tiene 17 años" o "Me enamoré de él porque creí que era la reencarnación de mi gato" (Sin comentarios...)
Hubo algunos majos. Dos o tres, de terror y asesinatos, además de reconocer a Kaori Yuki en uno y a Arina Tanemura, que si bien me gustó el comienzo de Fullmoon, la caga a base de bien. Al fin y al cabo es Shojo...
En fin... que si creemos que Disney nos creaba falsas expectativas, algunas autoras japonesas no veas. Ya era abrir el oneshot, ver un uniforme de colegiala y a una chica sosteniendo una carpeta contra su pecho y cerrarlo de nuevo.

Pues nada, ahora sí que sí, a estudiar. Y después a volver al infierno de las fiestas de pueblo a hacer como que no existo.
A ver si mi madre se da cuenta al fin de que mi móvil se ha quedado encima de la mesa. No cuento con ello, es igual de despistada que yo, y hace cosas aún más absurdas, así que seguramente regresaré y me dirá sorprendida "Ah ¿Te lo dejaste?"
A pesar de los mails y de mis desesperados intentos cibernéticos de contactar con ella. Sigh.

sábado, 19 de junio de 2010

Empanamiento Power!

Hoy me he levantado relativamente temprano, he hecho la maleta, y como em veía con tiempo, me he ido a la estación para coger el bus de las 12. Me he vestido, he metido las cosas a presión como he podido, me he endosado los cascos (ahora que un auricular está roto, hasta que no venza la pereza y me compre otros, si quiero escuchar música también en el oido izquierdo, no puedo mover la cabeza hacia abajo ni a la derecha) y me he dispuesto a ir a la estación.
Pues bien, tres horas después he ido a bajarme en Lanjarón y me he puestoa buscar el bolsillo de la chaqueta y pensaba "Uy, que raro, parece que no tuviese bolsillos..." y entonces es la parte en la que veo las costuras por fuera.
Sí, llevaba paseándome por Granada con la chaqueta al revés y en el autobús tres horas pero no me había dado cuenta de que tenía la chaqueta vuelta. Es decir, me da como igual, pero... Dios mío, tres horas sin reparar en ello... Estoy fatal ¿Eh?

viernes, 18 de junio de 2010

Días de lectora

Dios bendiga a la beca de libros. Si no fuera por ella, no hubiese podido darme esta alegría tan grande que me he dado de sopetón.
No sólo he gastado más de cien euros del tirón en libros, sino que me he aprovisionado de ellos a base de bien para todo el verano con cosas que tenía pendientes por leer pero sin dinero para ellas desde hace mucho.
Entre ellas, Lovecraft.
Yo no lo sabía (lo intuía, pero saberlo a ciencia cierta sería mentir), sin embargo Lovecraft ya me aterrorizó de pequeña.
No sé que edad tendría yo, seguramente diez años, más o menos, cuando mi madre, después de un viaje a granada me trajo de regalo un libro con distintas historias de terror, algunas de Poe, el almohadón de plumas de Quiroga... Pero la única que me dio miedo o al menos, desasosiego, fue la de Lovecraft; El testimonio de Randolph Carter.
Cuando ayer repasando el indice la vi, tuve la corazonada, aunque hacía cerca de diez años que no abría el libro, que era esa la historia. Su última frase aplastante me lo confirmó.
El no saber qué había en el fondo de aquellas escaleras, algo tan horrible que hacía enloquecer a todo el que lo contemplaba, pero que aún así, no se dijese qué era con exactitud da pie a uno para imaginarse cualquier tipo de monstruosidad abominable.
Me da la impresión de que voy a pasar un muy buen rato con estos libros...

lunes, 14 de junio de 2010

Crowley

Pues sí, con un poco de suerte, este será el nombre de mi gato el curso que viene. Preferiría que fuese negro, para que pegase más el nombre, pero no me quejo, sea como sea, se me va a caer la baba con él igual...
Aunque tenga que ahorrar todo el verano para tenerlo, llegará...
Pasando a otro tema, de nuevo me espera una noche de estudio continuo el día de antes ¡Yay!
No tengo remedio, si yo lo sé. De todos modos, bohemia es muy fácil y creo que de la gran mayoría de cosas me acuerdo.
En fin, estoy bastante positiva en general con la beca. Creo que es casi seguro que la consiga para el año que viene y me pone de buen humor.

Dejando todo este repugnante buen humor...
Vamos a ver como le va a mi prima la kender con sus estudios... que el otro día me pidió ayuda con la morfología y fue un espectáculo nada más empezar...
Marta: Vale, comencemos analizando "Invencible"
Kender: Ok...
[Escribe en el papel "Imbesivle"]
Marta: ¡¿Qué coño es eso?!
Kender: ¡Uy, es verdad! Quita, que tonta estoy.
[Coge el papel y cuela una "n" en la palabra: "Imbensivle"]
Marta: Esto va a ser más difícil de lo que creía...

Por suerte, las palabras que tiene que analizar se las dan ya escritas...

Eeen fin... a ver cuando termino los exámenes y me puedo dedicar libremente a escribir mis pésimas historias para torturar a mis amigos con ellas. Echo mucho de menos torturaros, chicos...
Siento no tener tiempo para una reflexión medio seria...quería hacerla, en serio, pero pronto sale mi autobús y no es plan de estar aquí escribiendo cuando se vaya... (Y sí, es una excusa barata ¿Vale? Lo sé... ¡pero ni siquiera debería estar aquí! ¡Tendría que estudiar bohemia!así que chitón.)

miércoles, 2 de junio de 2010

Lo que pasa cuando no duermo bien

Bueno, esta mañana estaba yo un poco tocada. El calor y cierta persona madrugando no me dejaron dormir...
Así que cuando mi alarma de Toki, de Underwater friends ha sonado, me he levantado, me he sentao al borde de la litera y he empezadoa cantar con voz chillona, mientras meneaba la cabeza de un lado a otro espasmódicamente, con el ritmo "Underwater, underwater, underwater FRIENDS!!". Ahí ya empiezo a darme cuenta de que la falta de sueño se me subió a la cabeza, y cuando duermo poco, soy como una ardilla hiperactiva. El hombrecillo en la cabeza de todos que nos dice "No, eso no se dice porque es una gilipollez como un castillo" o "Estás a punto de meter la pata" se echa una siesta por mi y me deja al mando. Cosa que es mala, o al menos, visto los resultados... mi mente descarrila mucho.
Sin contar que después de un diálogo con Sheila y Cris y la frase "Hay que jugar con ella" (no quereis saber el contexto... ) he acabado imaginándome a Cristina lanzándole a un pene gigante con un guante en el extremo una bola de béisbol mientras decía con una sonrisa "¡Cógela, pequeño Timmy!"...
Y a Sheila le he dado una tarde con dos o tres episodios de V que no está en los escritos porque se me ha metido entre ceja y ceja que los marcianos quieren comenos, y cada cinco minutos yo tenía que saltar con "¡¡Y ahora se lo comerán!!".
No se los comieron.
¿Por qué nunca se los comen?
Al menos al protagonista adolescente insoportable. Que crío más TONTO.
Lo que nos lleva a que hay un cura que asombrosamente me cae bien en la serie. Va a durar menos en el sacerdocio que Stephen Hawking en monopatín y cuesta abajo...
Probablemente por tres factores fundamentales:
1. Si ha dicho algo de Dios, yo lo he ignorado olimpicamente mientras vigilaba que los marcianos no se comiesen a nadie o formulaba insufribles hipótesis sobre ello.
2. Se llamaba Jack. Jack a parte de ser mi nombre de chico favorito fue el primer nombre de personaje inventado por mí del que soy consciente.
3. Encima es rubio. Después de gatos llamados Jack, pasé a chicos rubios llamados Jack en mis historias de adolescente de la ESO. Probablemente por mi enamoramiento tonto e infantil de Lucas (un inglés/argentino), que resultó ser gay. Puede que esto también explique lo del shonen ai... Uhm, tendré que investigarlo.
Y tras mi pequeño fetiche literario... pasemos a lo que es algo más preocupante. He visto a un chico que se parecía a Louis, un personaje mio... Y lo he seguido por la calle. Pobre crío inocente, sin saber que una escritora perturbada le seguía de cerca para ver si tenía la cara de su personaje...
Pero el chiquillo huyó al llegar al desvío hacia mi residencia y me pareció un poco desequilibrado llegar hasta cartuja siguiéndole el rastro, así que me retiré. A ver si al fin duermo algo, que como tenga otra noche de insomnio, no sé como desvariaré mañana...