sábado, 24 de abril de 2010

Cinco de la mañana


No sé para que quiero el blog...
Ni siquiera sé para que estoy aquí haciéndolo a las 5 de la mañana... claro que por lo general, las ideas que te parecen buenas a las cinco de la mañana, a la luz del día te parecen gilipolleces inmensas... Seguramente esta sea una de ellas.
Lo que explica también porque escribo tantas tonterías en mis historias quedándome hasta tan tarde...
En fin... el tuenti es un cáncer que deberían erradicar y al que yo, inocentemente, me sumo.
A veces ves cosas, fotos de gente que antes querías y que ahora son completos desconocidos y te preguntas cómo ha llegado a eso la situación... porque si antes les querías, ahora ya no te importan, y aún tienes miedo de que, de pronto, te importen, una vez perdidos...
O quizás, de lo fría que eres y de que no sientes nada al respecto.
Y parecen felices, como tú en tus propias fotos, y te preguntas si ellos piensan lo mismo. Si te odian por irte o si aún te quieren.
Pero la vida sigue, y ellos también, como tú misma. Así que no queda más que cerrar la maldita ventana del ordenador y tratar de olvidar pronto. Que para otra cosa igual no, sin embargo, para olvidar, joder, las personas somos una malditas expertas.

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