jueves, 29 de abril de 2010

Irresponsabilidad

No sé porque hoy estoy de buen humor si tengo que escribir en un rincón del escritorio, asediada por el pijama y la ropa que me quité ayer, desparramada sobre la mesa. Oh, dulce orden caótico.
Por otra parte, puede que influyan en la ecuación el sandwich de pollo, mayonesa y lechuga... está tan rico cuando cruje la lechuga...
O, más probablemente, que no ha venido el profesor de literatura y me he dedicado a saltarme la última hora solo por la pereza de estudiar, y ¿Por qué no admitirlo? Porque hispanoamericana es un coñazo. Así que aquí estoy, escuchando l'Arc~en~ciel y escribiendo esto en vez de mirar por mi futuro y apechugar. Cuanta irresponsabilidad en alguien tan bajita como yo...
Soy metro y medio de pasotismo, no tengo remedio...
Si al menos estuviese escribiendo y alimentando mis delirios de grandeza de ser escritora famosa... pero es que ni por esas. El capítulo dos lleva paralizado bastante, y eso que me he propuesto a llevarlo a capítulo por semana para hacer algo por la vida. En verano, el proceso debería acelerarse un poco, al menos, pero no cuento con ello.
En fin, desviándome del tema...
Alguien debería decirle a Dámaso que las visitas a las 9 de la mañana a una criatura nocturna como yo suponen una expulsión directa de mi círculo de amigos...
Y no, no voy a molestarme en censurar nombres cuando hay millones de Cristinas, Julias y...vale, quizá no tantos Francisco Dámasos por ahí... pero me parece una gilipollez el "Hola, mi nombre no os lo voy a decir, pero podéis decirme tal" cuando pones la dirección de tu blog en tu subnick y en tus webs de tuenti... No, no sabemos que eres tú...
Así facilito trabajo a los cotillas, pero incluso pensar en cotillas es darme demasiada importancia ¿A alguien de verdad le interesa que escribo aquí cuando me aburro? No me interesa a mi, y lo estoy escribiendo...
Pero como descendiente descastada por no servir para el negocio familiar de una dinastía de cotillas con gran solera, siempre me queda el ramalazo de desconfianza...
De todos modos, estoy harta, pongo aquí lo que me sale del alma y se acabó (Y acabo de zanjar una discusión conmigo misma... es por eso que no puedo escribir más de 5 líneas que no sean de una historia, porque el Stream of consciousness es paranoico en mí...) y estoy escribiendo mucho y contando nada...
Chama hoy se ha preocupado por mí (no, no se nota el corte del cambio de tema). Me enternece, pero creo que su preocupación es en exceso. Todo el mundo sabe que el mal bicho del que la gente tiene que andarse con ojo es conmigo (Que se lo pregunten a mi ex...sí, soy un poquito cruel cuando me lo propongo...) y ahora, más que nunca, con mi super-peinado que me da un +3 a lesbiana y a fuerza... Dios... no sé porque he dicho eso... el rol está influyéndome demasiado... eso o el tinte rojo acaba de penetrar en la corteza cerebral, enajenándome. Todos sabíamos que acabaría pasando.
Hoy me espera una conversación con Pedro, espero. Tendría que pedirle perdón, sin embargo, con el orgullo que tengo, vete a saber...
No podía evitar ver en él los mismos errores que había cometido yo, y a veces me dan ganas de estudiar física, especializarme en los viajes espaciotemporales, contruir una máquina del tiempo, volver al pasado y auto-tortearme hasta la saciedad. Por eso no quería hablar con él. Sé que a veces no soy objetiva y quería respetar su decisión. El respeto nunca ha sido mi punto fuerte, así que me alejé antes de seguir dando el coñazo. Debería haber hecho otra cosa, pero no soy lo bastante fría como para ello.
Acabo de darme cuenta de que son las dos... Y en vez de escribir mi historia, he estado polleando en el messenger...
Otra vez...
¡Maldito Ocio en internet!

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