jueves, 29 de abril de 2010

Anécdotas nocturnas [Acabo de acordarme]

Ayer llegué tarde de nuevo, a las doce y media o así... Julia ya estaba acostada. Confiada tal y como estaba yo en que estaría durmiendo, me apresuré a abrir el balcón, porque dentro de la habitación hacía un calor espantoso, y trepar a la litera...
Pues bien, se produjo la conversación siguiente cuando llegué a lo alto y me agazapé (no hay otra palabra para definir como duermo yo cuando me encuentro a mis anchas):
Julia:Marta...
Yo: ¿Sí?
Julia: ¿Está el balcón abierto?
Yo: Sí, hacía calor ¿Por?
Julia: Nos vamos a resfriar.
Yo: No creo que nos resfriemos... además, aún duermes con el edredón y las mantas, si tienes frío te tapas.
Julia: ... Es que además... con el balcón abierto, hay borrachos.
Yo: Bueno, con el balcón cerrado también los hay.
Julia: ¿Y si nos tiran cosas?
Yo: No creo que los borrachos se dediquen a lanzarnos cosas por el balcón. Esas cosas no me han pasado nunca.
Julia: ¿Pero y si pasa hoy qué?
Yo: Sí, hoy tiene pinta de ser la noche en que un borracho lanzará un cóctel molotov contra nuestro balcón...
Julia: En mi pueblo me tiran cubitos...
Yo: (Eso es porque saben que tú vives ahí seguramente...) Sí, como quieras, duérmete mientras esperas la muerte entonces...

PD: No, no nos tiró ningún borracho nada, por si os interesa...

martes, 27 de abril de 2010

Good morning Mr. Hyde

Y yo me sé de una que se levantó hoy de la litera con el pie izquierdo.
Subía clase, haciendo gala de una voluntad ferrea, para descubrir que no había clases. Empezamos bien. Tampoco he subido esta tarde porque hace un calor infernal y la flama del próximo verano acabaría conmigo sin piedad en la cuesta esa del averno que hay hasta Cartuja.
El balance del fin de semanas es: 2 libros leidos, 0 páginas escritas.
Soy una maldita vaga de mierda.
Además, tendría que dosificar el dinero, y lo primero que hago al pisar Granada es comprarme tres libros en el puesto que hay en la estación... Necesito más sitio en la estantería... quizás pueda convencer a Julia de que me deje el sitio de la suya, total, solo tiene esa horrorosa carpeta de David Bisbal (Sí, "Eso" sigue con vida... a mi también me sorprendió...él si que da miedo, y no Pennywise).
Pues eso, hoy me he despertado mal, odiando pequeños detalles más de la cuenta. A la gente que se echa muchisimas fotos a si mismo en el tuenti, a los que dicen que su escritor favorito es uno del que nunca han terminado un solo libro, a los novios que ponen corazones en los nicks, a las niñas con risas estridentes...
Tengo la impresión de ser un viejo huraño y gruñón hoy...
Y no me disgusta del todo. Es lo que tiene ser muy caótica. Hoy soy así, mañana vete tú a saber como me despierto.
¡¡En vez de escribir esto a manera de diario estúpido, debería estar escribiendo historias!!
Pero bueno, puntos del día:
Silvia, eres una amiga genial, he encontrado la carta que me mandaste y casi se me saltan las lágrimas xD (Casi, porque soy fuerte y cruel, y una caótica maligna no llora nunca...)
Charlie: Estás equivocado. Siempre hay gente dispuesta a sacrificarse por los demás. Puede que no en lo que esperas, ni de quienes lo esperas, pero sí en el momento justo y por cosas que agradecerás.

PD: Aparte... Aquí está el Caótico maligno favorito del capi de mi nueva y bizarra historia. Mi queridísimo y cabroncete Jake Winston xD Más majo él con su ojo a la virulé y su cicatriz...


sábado, 24 de abril de 2010

Cinco de la mañana


No sé para que quiero el blog...
Ni siquiera sé para que estoy aquí haciéndolo a las 5 de la mañana... claro que por lo general, las ideas que te parecen buenas a las cinco de la mañana, a la luz del día te parecen gilipolleces inmensas... Seguramente esta sea una de ellas.
Lo que explica también porque escribo tantas tonterías en mis historias quedándome hasta tan tarde...
En fin... el tuenti es un cáncer que deberían erradicar y al que yo, inocentemente, me sumo.
A veces ves cosas, fotos de gente que antes querías y que ahora son completos desconocidos y te preguntas cómo ha llegado a eso la situación... porque si antes les querías, ahora ya no te importan, y aún tienes miedo de que, de pronto, te importen, una vez perdidos...
O quizás, de lo fría que eres y de que no sientes nada al respecto.
Y parecen felices, como tú en tus propias fotos, y te preguntas si ellos piensan lo mismo. Si te odian por irte o si aún te quieren.
Pero la vida sigue, y ellos también, como tú misma. Así que no queda más que cerrar la maldita ventana del ordenador y tratar de olvidar pronto. Que para otra cosa igual no, sin embargo, para olvidar, joder, las personas somos una malditas expertas.